Ocaso

Los viernes ya no significan lo mismo. Ahora que no estás, el fin de semana sólo me sirve para sentir cómo pesan las palabras que ya no pronuncio. El temblor de tus pecas bajo mis dedos y la nicotina de tus besos se fueron con el sol. Cúmulus nocturna, incertidumbre, esa masa gris y fría que todo lo opaca, más afín a mi pedestre naturaleza que solía sublimarse en tu mirada. Que me perdone Siddhārtha, pero esta noche seré mundano.

No hay comentarios: