
Pourvu qu'on ait l'ivresse (Jean-Daniel Pollet, 1957)
En diciembre de 1962, Cahiers du Cinéma produjo un diccionario de "162 Nuevos Cineastas franceses” en el cual Jean-Daniel Pollet fue comparado con Jean Vigo: “él posee ese don que sólo los mejores poseen, el de poder transfigurar todo lo que caiga bajo el ojo de su cámara". El corto debut de Pollet, Pourvu qu’on ait l’ivresse, era un estudio de la soledad en los salones de baile de la París suburbana, protagonizado por Claude Melki, un joven desconocido que Pollet descubrió y quién se haría actor fetiche del director. La película ganó premios y atrajo aclamaciones. Jean-Pierre Melville dijo al cineasta de 21 años, “Quizás hagas otra vez algo tan bueno como esto, pero nunca algo mejor.” (“Muy alentador,” comentó Pollet.) Pollet añadió imágenes y temas de esta primera película en muchos de sus trabajos posteriores, incorporando elementos de comedias populares imbuidas tanto de parodia burlesca como de elementos melancólicos.
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